martes, 13 de julio de 2010

EL JULI, HERIDO, DOS OREJAS Y LECCIÓN DE TOREO Y DE HOMBRÍA


El primero de Julián era serio de cara pero bajo de agujas. Tras dejar crudo al toro en el caballo y brindar al público, lo sujetó en una labor de enorme mando y poderío, efectuada siempre por abajo, y rematada de un cañonazo espectacular. El toro, que había manseado en los primeros compases de la lidia, acabó encelado en la muleta del madrileño, que templó siempre la humillada embestida del de Victoriano, que fue a más en el último tercio. El público pidió con fuerza una segunda oreja que debiera haber paseado con todo merecimiento. Volvió a tocar pelo en el quinto, un chorreado de imponente presentación y buidos pitones que se apagó pronto y le dio un puntazo en la zona escrotal cuando Julián comenzaba a pisar terrenos de cercanías. Aguantó en el ruedo hasta acabar con su oponente y paseó otro trofeo de enorme justicia.

Curro Díaz sorteó dos toros importantes. Con su primero, bravo y exigente, un toro que pedía que le llevaran largo y toreado, no pasó de discreto en una faena que contó con muletazos sueltos de mucha torería pero que, en conjunto, supieron a poco. El cuarto, noble y de embestida suave y enclasada, le permitió templarse y gustarse en varios pasajes de una faena cuyos mejores muletazos llegaron en los pases de pecho y adornos finales.

Alejandro Talavante se llevó en primer lugar un toro manejable pero que terminó rajado tras una larga y desigual faena del extremeño. Lo mejor llegó en un quite por saltilleras y toreando al natural. Con el sexto, de deslucida embestida, anduvo tesonero y mató mal.

Pamplona, 12 de julio del 2010. Toros de Victoriano del Río, bien aunque desigualmente presentados y de juego dispar, destacando la bravura del 1º, la casta del 2º, la clase del 4º y la manejabilidad del 3º. 5º y 6º fueron más deslucidos.
Curro Diaz: silencio y saludos.
El Juli: oreja con petición de otra y oreja.
Alejandro Talavante: silencio y silencio.
Entrada:lleno.

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